Uno de los grandes retos a los que se enfrentan las marcas es el de crear una identidad propia que las diferencie y las posicione con respecto a sus competidores. En un mundo cada vez más globalizado y digitalizado, las marcas luchan por destacar en un entorno muy competitivo y lograr un mayor reconocimiento ante un público que cuenta con unos nuevos hábitos de consumo.

Disponer de un producto novedoso que aporta un valor a nuestras vidas, es sin duda, el gran elemento diferenciador de una marca con respecto a sus competidores. Pero en un mundo en donde tenemos millones de soluciones en un solo click, no resulta fácil destacar. Encontramos productos exactamente iguales donde no existe una ventaja competitiva clara. El branding se convierte entonces en una poderosa herramienta al servicio de las marcas.

Muchas veces nos encontramos con grandes ideas que no logran conectar con el público y otras veces vemos viejas ideas que se reinventan y generan un gran impacto en la sociedad. Las nuevas marcas que consiguen alcanzar el éxito, están generando nuevas soluciones a nuestras necesidades o creando necesidades que antes no existían, son marcas que están cambiando el mundo, están construyendo las bases para un mundo mejor. A menudo, cuando un nuevo producto alcanza el éxito, le empiezan a surgir imitadores que ven en esa innovación su nueva forma de vida.

Nos hacemos entonces las siguientes preguntas ¿Por qué es necesaria la competencia?¿En que nos beneficia a los consumidores?¿En que beneficia a las marcas?

Que dos o más marcas sean competencia nos ofrece una serie de ventajas en cuanto a la creación de nuevos productos y la forma que tenemos de consumirlos. La competencia las obliga a evolucionar sus productos y hacerlos mejores, las obliga a estar en constante movimiento para estar siempre a la vanguardia. Una marca que no avanza es una marca expuesta a su desaparición. Esto repercute directamente sobre el consumidor, que recibe productos de mayor calidad y a precios más competitivos.

Surge entonces la necesidad por parte de las marcas, de conocer mejor que nunca a su target para conectar con él de una forma más precisa. Los consumidores queremos saber quiénes son las marcas y porqué debemos elegirlas antes que a otras, buscamos experiencias únicas en un mundo de iguales.

“No me digas lo bien que lo haces; dime lo bueno que me hace cuando lo utilizo”Leo Burnett.

El branding, la herramienta más poderosa de una marca.

El branding se encarga de dar vida a las marcas, les proporciona una apariencia física y un alma que las hace únicas e irrepetibles frente al resto. El modo en que las marcas son percibidas por los consumidores varía entonces en función de lo que representan a pesar de ofrecer productos iguales a otros del mercado. Se crea un valor añadido que antes no existía, una serie de códigos internos y externos que transmiten su verdadero significado y nos acercan a la realidad que quieren construir.

Pero el Branding no es flor de un día, no es solo la diferenciación de la marca por medio de un logotipo o el mensaje que transmiten. Como decíamos anteriormente, una marca necesita evolucionar y estar en constante movimiento, se debe crear una reputación de marca y una relación duradera entre marca y usuario.

Identidad Visual, Identidad verbal, Posicionamiento, Storytelling, Estrategia, Insights, Reputación… Al fin y al cabo, el branding es mucho más que una cara bonita para una marca, es la relación que crean las marcas con sus clientes, su público e incluso con su competencia. ¿Por qué una marca es mejor que otra? ¿Que la hace especial?

Las marcas están obligadas a diseñar su propio camino, aprendiendo de sus aciertos y errores.

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