Las marcas, al igual que las personas, son entes con vida propia: nacen, crecen, evolucionan y mueren. Como sujetos con vida tienen que adaptarse rápidamente a los cambios que se producen en un entorno cada vez más efímero y deben aprender a evolucionar con ello. Hoy en día las marcas están obligadas a abandonar el inmovilismo, están obligadas a ser más activas e incluso a equivocarse para poder continuar, sólo así demostrarán estar vivas y que realmente quieren ser relevantes en nuestras vidas.

Cuando hablamos de Branding, no hablamos sólo de creación de marcas, hablamos de su gestión, de su posicionamiento, de la definición de una estrategia, hablamos de solucionar problemas que surgen entorno a las marcas. El branding es la herramienta que aporta valor a la marca.

¿Cuándo es necesario hacer un cambio de imagen?

El mundo vive en un estado de constante evolución y las marcas están obligadas a encontrar respuestas a unas necesidades cada vez más efímeras. Adaptarse a los nuevos tiempos y a la evolución natural del negocio pueden ser el primer paso para valorar si es necesario un cambio de imagen.

A continuación podemos ver algunos factores que pueden llevarnos a realizar un replanteamiento de la marca.

– Cambio en el modelo de negocio: Cuando se hace un cambio en el modelo de negocio es imprescindible realizar una reestructuración de la marca. Los objetivos de la compañía han cambiado y la marca debe adaptarse a la nueva visión de la compañía. Lo más habitual es hacer un replanteamiento de la marca con su respectivo cambio de imagen que la aleje de la percepción que teníamos anteriormente de ella.

– Estancamiento empresarial: Las marcas deben seguir una evolución natural y adaptarse a los cambios generacionales. Las compañías que no consiguen avanzar necesitan hacer un rebranding. La evolución es más fácil cuando los usuarios perciben que la marca quiere avanzar.

– Pérdida de cuota de mercado: este puede ser un buen motivo para realizar un replanteamiento de la marca y hacer un cambio de look. Requiere un cambio rápido para paliar cuanto antes la desaceleración en el mercado.

– Diferenciación de la competencia: Aunque este apartado se debe tener muy en cuenta en el planteamiento del branding, a veces dependiendo de la evolución del mercado, otras marcas pueden realizar un posicionamiento similar al nuestro. Un buen ejercicio de diferenciación nos asegura estar siempre un paso por delante de nuestra competencia.

– Mala reputación: Una mala gestión de la marca repercute gravemente en la imagen de la compañía. Hacer un cambio de imagen nos ayudará a revertir la situación y encaminarla hacia algo mejor.

– Mantener la relevancia: En los tiempos que corren, el inmovilismo se penaliza. Las marcas deben estar en movimiento y evolucionar de forma constante. Las marcas que están a la vanguardia en diseño y transmiten un mensaje claro, tienen mayor presencia en nuestras mentes.

– Fusiones, compras o divisiones: Cuando una compañía decide fusionarse o dividirse surge la necesidad de crear una nueva imagen corporativa que diferencie y posicione a la nueva compañía. Se trata de una nueva visión de la compañía.

– Internacionalización: Nuevos mercados, nuevas culturas y nuevas formas de percibir la marca. En ocasiones se llega incluso a hacer cambios en el nombre de la marca para llegar a otros mercados como por ejemplo las modificaciones que están sufriendo muchas marcas para adaptarse al mercado chino.

¿Cómo llevar acabo el cambio?

Cuando se realiza un ejercicio de rebranding, sea cual sea la causa por la cual se lleva a cabo, hay que tener en cuenta que no debe ser sólo un cambio de logotipo. Un ejercicio de rebranding requiere una actualización profunda de todos los valores y objetivos de la compañía.

Debes realizar un diagnóstico de la situación actual de tu marca y definir los objetivos que quieres alcanzar con el cambio.

Una vez definida la marca llega el momento de plasmarlo visualmente: diseño de logotipo, paleta corporativa, tipografía,… en definitiva, definir todo el universo visual y verbal de la marca.

Por último realiza un calendario de activación de la nueva marca. Hacer un cambio de imagen implica un cambio profundo en todos los niveles de visualización y comunicación. Valora los costes del cambio y aplícalo gradualmente.

Si tu empresa se encuentra en alguana de las situaciones anteriormente mencionadas o si crees que tu marca no está transmitiendo todo su potencial, lo ideal es que te pongas en contacto con una agencia como la nuestra para valorar la situación y cambiar lo que no funciona.

Rebranding: se trata de cambiar lo que no funciona para que las marcas avancen.

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