Detrás de cada marca hay un negocio que requiere una rentabilidad y una sostenibilidad continuada en el tiempo, esta rentabilidad influirá directamente en la vida de la marca. Una mala elección del modelo de negocio, una mala gestión o un mal posicionamiento frente a la competencia pueden llevar a la marca directamente a su desaparición. En esta línea encontramos casos como el de Kodak o Blockbuster, que fueron líderes en sus sectores durante años pero que llegado el momento no supieron reconducir su modelo de negocio.

Kodak llevaba más de 100 años siendo líder mundial en la venta de materiales analógicos para fotografía, pero con la llegada de los nuevos mecanismos digitales a principios de los noventa, no supo reaccionar a tiempo y se vio claramente superada por sus competidores.

El otro gran problema que afecta a la vida de las marcas es su gestión. Desde su creación, las marcas están expuestas a innumerables factores que pueden influir en su desarrollo y deteriorar su futuro. A diario vemos marcas que no saben adaptarse al momento en el que viven, sufren problemas serios de imagen y posicionamiento que terminan repercutiendo en la rentabilidad del negocio. Hoy en día, el inmovilismo en la gestión de las marcas daña de forma considerable la percepción que tenemos de ellas. El ritmo en los procesos de las marcas ha cambiado y los tempos son cada vez más rápidos.

Saber reconocer los sintomas y reaccionar a tiempo es vital para la buena salud de la marca.

Algunos indicios a tener en cuenta cuando se realiza una gestión de marca.

– Ausencia de nuevos retos que mantengan la frescura de la marca.

– Se dedica poco o ningún tiempo a la gestión de la marca.

– No se revisan periódicamente los objetivos de la marca.

– La competencia empieza a ganar terreno y a posicionarse como referente en nuestro sector.

– Se advierte una falta de creatividad o innovación llevando a la marca al estancamiento.

– No se generan nuevas oportunidades de venta.

– Cambios en el mercado y en la forma de consumo de los usuarios.

El Branding es el activo que refuerza la percepción que los usuarios tienen de la marca, gestión de marca y gestión de negocio deben estar perfectamente alineadas, no puede existir una sin la otra. No invertir tiempo y recursos en Branding puede convertirse en el principio del fin para una marca, que al fin y al cabo es la imagen que representa un negocio.

El Branding no solo se encarga de la creación de marcas, se encarga de su gestión integral. Las marcas necesitan creadores, pero también necesitan gestores responsables que sepan adaptarlas al momento en el que vivimos y renovarlas cuando no funcionan correctamente. Si no se hace una gestión responsable y un seguimiento exhaustivo es difícil que la marca avance, que se adapte al entorno en el que vive y se consolide como referente ante sus usuarios. No se trata de hacer cambios según la tendencia del momento, se trata de adaptarse para conectar con las personas, de revisar el mensaje, de revisar el tono, de saber actualizarse sin perder la esencia que la define, de medir el impacto que genera en los usuarios y así poder anticiparse a los posibles cambios en los mercados.

Las marcas tienen mucha vida, no las abandones.

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