Las marcas viven en un momento de exposición total al público. Hoy en día las redes sociales son una potente herramienta de difusión que a veces se convierte en un arma de doble filo si se realiza una mala gestión de la marca. Un pequeño error, puede ser difundido en cuestión de minutos y los daños pueden ser irreversibles.

La comunicación y la gestión de la marca se han convertido en el caballo de batalla de las grandes compañías. La aparición de figuras como el Marketing Manager, el Brand Manager, el Comunity Manager, el Content Manager,… ponen de manifiesto la importancia que ven las compañías en la gestión de sus marcas.

Los errores forman parte del aprendizaje, pero debemos anticipar y minimizar el impacto que puedan tener en nuestras marcas y, a ser posible, aprovecharlos como algo productivo. En este sentido cabe resaltar algunos errores que podemos evitar mediante una gestión responsable.

Errores de planteamiento.

Errores de planteamiento de naming, de imagen, de mensaje… Debemos planificar todos los aspectos que supone el lanzamiento de una nueva marca e intentar anticiparnos al mercado.

Indefinición de la marca.

Toda marca debe contar algo a sus usuarios. La creación y gestión de la marca afectará en buena medida al futuro de la compañía, por eso, contar con la ayuda de una agencia de Branding para definir la marca es el punto de partida para alcanzar el éxito.

No aportar nada nuevo.

Si la marca no aporta nada nuevo no conseguirá destacar ante su competencia. No tener una ventaja competitiva que la diferencie del resto terminará convirtiéndola en un simple follower de sus rivales y sólo logrará competir ajustando al máximo sus precios.

No tener en cuenta al cliente.

Una marca siempre representa unos valores con los que los usuarios se sienten identificados y no respetar esos valores supone perder a sus seguidores. En 2010 GAP hizo un cambio de logotipo, a los pocos meses y ante la exigencia de sus clientes tuvieron que volver a su logotipo original.

Errores de comunicación.

En una sociedad cada vez menos analógica, las marcas están obligadas a dialogar con su público, a hablar y sobre todo escuchar. El mundo digital exige comunicación al instante y contenidos de calidad. Queremos marcas que nos digan porque van a ser importantes en nuestras vidas, que construyan historias que merezcan la pena ser escuchadas.

Errores de expansión.

La expansión hacia nuevos mercados requiere de un especial cuidado debido a su alta complejidad. Las diferencias culturales, de idioma o simplemente las diferentes legislaciones que regulan otros países pueden ser motivo de errores irreversibles para las marcas. Después del gran éxito alcanzado en el sector del transporte de personas, los directivos de Uber decidieron llevar a cabo una expansión mundial, pero no tuvieron en cuenta que su exitoso modelo entraba en conflicto con las legislaciones de otros países por las cuales recibieron numerosas demandas de gobiernos locales y taxistas.

Marcas responsables.

Si una marca promete algo, debe cumplirlo, de no ser así perderá la confianza de sus consumidores. Pero las marcas además de prometer, también deben ser responsables socialmente y con el medio ambiente. Encontramos numerosos ejemplos en las marcas de productos alimentarios que prometen unos beneficios saludables que a veces son bastante dudosos.

Capacidad de reacción.

En el mundo hiperconectado en que vivimos, cualquier comentario o error tiene una repercusión muy rápida. Prestar atención y reaccionar hábilmente evitará problemas mayores. Las marcas necesitan estar siempre alerta.

…y aciertos?

Si hablamos de los grandes aciertos de las marcas debemos hablar de planificación, de gestión responsable, de escuchar y sobre todo de paciencia. Por lo general, una marca tiene un periodo de adaptación y aceptación bastante largo, permanecer en la mente de su público requiere una gestión responsable y programada. Es lo que hace que una marca obtenga una buena reputación y sea deseada.

Existen grandes errores, pero el mayor error es no hacer nada.

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